Los Hombres del Isla. Bajando estrellas.

Durante la navegación

Durante la navegación


La navegación es un arte milenario, significa conocer en que lugar del mar se encuentra tu barco para así poder dirigirte al destino que procuras: Se utilizan diversos instrumentos y otros accesorios como las cartas náuticas, que son mapas del mar a escala, con la mayor cantidad de detalles posibles. También el compás magnético,compas que siempre indica el Norte o el Giro compás girocompasque es lo mismo pero movido por energía eléctrica, mucho más exacto, ambos tiene una escala en grados que va desde 0 hasta 360, o sea una circunferencia completa. El rumbo es una línea recta que se traza sobre la carta de una posición a otra y sobre la cual el navegante debe procurar desplazarse, para ello cada cierto tiempo va tomando posiciones o fijas, y así sabe donde se encuentra y corrige cualquier desviación. Hay varias formas de navegar de acuerdo a las condiciones de la navegación, la costera, cuando son los faros u otros promontorios de la costa los que te van guiando, aún cuando no los veas y sea el radar quien te lo indique. La navegación por aparatos que utiliza aparatos electrónicos, para indicarte la posición, la navegación por satélite, ahora llamada GPS, el más exacto y fácil de la cual antes de haberse generalizado existían satélites especiales orbitando.
Y está la más antigua de todas, la navegación astronómica, que utiliza la posición de los astros, esa es la más difícil ya que hay que calcular mediante un instrumento llamado sextante el ángulo de un astro conocido con relación al horizonte y realizar unos cálculos bien engorrosos auxiliados con tablas, en fin, ahí es donde se decide un navegante.
En nuestro barco existían todas las condiciones y todos los aparatos para mantener una correcta posición, sin embargo……….
El comandante era extremadamente exigente y formador….el comandante sólo permitía el uso del exacto y fácil ¨ sistema de navegación por satélite ¨ para controlar cuan exacto habían sido en el trabajo de los oficiales de cubierta o cuando las condiciones de navegación estuvieran muy difíciles, mientras tanto les exigía a los navegantes que de las cuatro posiciones fijas que tenían que tomar en cada guardia, al menos una fuera por los astros,- lo que ellos le dicen bajando estrellas-.
Ahí es donde se complicaban los navegantes.
Esperaban la hora adecuada, -UTC*, me la pedían, no se fiaban de cualquier reloj impreciso- tomaban el sextante,sextante subían al sobre puente, bajaban, hacían cálculos, a veces no les daba la cuenta, volvían a comenzar, en fin, el comandante los tenía bien entretenidos.
El más hábil, el primer oficial, recién egresado de la Academia, ingeniero, con buena singladura**, el mas torpe el tercero y a ese el comandante lo tenia loco.
Todos sabíamos sus propósitos, que eran mas claros que el agua, hacer de ellos buenos navegantes, prepararlos para la vida,- diría yo-, como hace un buen padre.
Pero a veces los hacía sufrir. Este es el caso de nuestro tercer oficial, siempre enredado, un poco flojo en la navegación astronómica al cual el comandante le prometió una semana entera sin salir al regreso de la misión, ¨ cuidando el barco ¨ si no le bajaba
¨ Un montón de estrellas. ¨
Pero la defensa es permitida y todos queríamos ayudar al hombre a no quedar prisionero en el castillo de ¨If¨
En una madrugada media brumosa, el personaje de marras, al cual le habían ya hecho un ¨ conteo de protección ¨, si no cojía el paso, salió al sobre puente con su sextante, identificó la estrella de sus sueños, la bajó facilito, hizo los cálculos y….. ¡Sorpresa! , nuestro barco andaba por Japón o China.
-¿donde estará el error?, ¿donde estará?, se preguntaba perplejo y sin más pena despertó al primer oficial que era una magnífica persona.
Este con tal de ayudarlo subió a escondidas del comandante y juntos fueron al sobre puente, – a ver, dime ¿que estrella tú bajaste?, le dijo:
-Esa que está sobre la popa, Casiopea, mira que brillo tiene hoy.
El hombre tomó el sextante, enfocó la estrella, miró, miró de nuevo y lanzó la más rotunda carcajada en la soledad de la noche, en medio del mar y frente a la oscuridad total del exterior.
-¡Es la luz, compadre, el fanal*** del torrotito**** de popa, lo que haz bajado!
Y yo que estaba allí de curioso me dije:
Se desgració para toda la vida mi amigo, caray, ese cuento lo hará famoso en toda la marina.

*UTC (Universal Time Coordinated) Hora Universal Coordinada.
**Singladura. Horas de Navegación
***Torrotito. Especie de torre alta, en nuestro barco el de la popa era muy alto pues al ser arrastrero ahí se ponían los aparejos, llevaba una luz por precaución. Mucho mas alto que el puente. (Observe la foto del barco) Otros barcos no tienen esa luz tan alta en la popa, lo que indujo el error.
****fanal. Bombillo. Luz.

Los Hombres del Isla. Madera por la libre.

alexander sertev sept.84Nuestro comandante les prestaba extraordinaria atención a los objetivos pequeños que aparecían en el radar. Se quedaba un largo rato observándolos, siguiendo su evolución, adivinando a la luz de su experiencia, quienes eran y como se comportarían. Los grandes no, los grandes nos los dejaba a nosotros, eran demasiado evidentes y pronto se identificaban con los binoculares.
Estando un poco retrasado para ocupar una zona de exploración, nuestro barco se movía por un mar tranquilo a todo lo que daba su máquina -una BMW alemana que era una joya- cuando aparecieron aproximadamente a nueve millas al frente por estribor, tres pequeños punticos blancos en el radar. Yo pensé que era ruido, pues a veces pasa, y se lo comunique al comandante, este se inclinó sobre el radar y estuvo unos cinco minutos observándolos.- No creo que sea ruido, comentó,Si son barcos, están al pairo*. Luego volvió a inclinarse sobre el radar y levantaba la cabeza y me miraba: parecía un poco desconcertado
-De todas formas no se mueven casi, ahorita los vamos a ver-
Ordenó al timonel caer un grado a estribor para pasarle lo más cerca posible.
Así pasó un poco el tiempo entre las miradas al radar y las especulaciones sobre lo que podían ser esos objetivos, hasta que por fin se avistaron. Eran tres, a menos de media milla de separación uno del otro estaban flotando en la corriente del Golfo a la buena de dios, como se dice.
Parecían patanas**, chatas y largas, del mismo tamaño y de color amarillo claro, estimo que de 15 a 20 metros de largo cada uno.
Por norma y precaución nosotros nos cuidábamos mucho de acercarnos a cualquier avistamiento inexplicable, temiendo alguna emboscada u otra situación que pusiera en peligro nuestra misión, así es que comenzó a operar la cautela.
El primero que dió con lo que era fué el primer oficial de cubierta, novato de la academia como yo, pero con una práctica e inteligencia de un consagrado lobo de mar.- Bueno es decir que las prácticas en la academia eran, sobre un buque escuela en los dos primeros años y luego sobre un barco mercante, moviéndote con él donde quiera que fuera, a veces hasta tres meses por año.-
-Son bultos de alguna cosa, comandante dijo.-
-Vamos a acercarnos más para saber- Ordenó el comandante.
Otro ¨toquecito¨ al timón y ya estaba garantizado pasarle cerca de los bultos.
Y así los vimos todos, primero con los binoculares y luego a simple vista, tres enormes bultos de madera aserrada, en troncos de más de 15 metros de longitud, atadas con lingas***, parecían majestuosas balsas que a merced de la corriente del golfo navegaban impasibles.
-Algún carguero las lascó**** – Comentó el comandante, en mal tiempo hasta autos y tractores se van de la cubierta.
-Vamos a remolcar aunque sea una sola- surgió la propuesta de la masa
-Si fuéramos de vuelta, tal vez dijo el comandante, pero vamos de ida.-
-Y con lo mala que está mi casa allá en Lawton- dijo con tristeza.
Y en el mar fueron quedando rezagadas aquellas tres valiosas cargas, abandonadas a quien sabe cual destino.

*Pairo. Detenido en el mar a merced de la corriente y del viento.
** Patana. Embarcación aplanada y chata, dedicada a cargas, como agua, diesel, aunque pueden llevar contenedores en su cubierta.
Generalmente son remolcadas por otro barco.
lingas***.Cuerdas de acero u otro material resistente que atan una carga.
****Lascó. Soltó en lenguaje marinero.

Los Hombres del Isla. Arma Secreta.

Durante la navegación

Durante la navegación

Durante las travesías a veces el mar estaba tan tranquilo como un plato. Era maravilloso ver aquella inmensidad azul en la que jugueteaban los delfines y reverberaba el sol, los peces voladores saltaban y caían sobre la cubierta y los marineros los tomaban para curiosear su peculiar habilidad para planear.
En esos días se descansaba, los dos tercios de la tripulación que no hacían guardias o faenas, se paseaban por las cubiertas o conversaban sentados sobre la tapa de las bodegas o recostados sobre la borda.
También algunos los más inquietos, se ponían a inventar.
En días hermosos y tolerantes como esos, los marineros hacían travesuras, lavaban su ropa de faena utilizando un heavin line* atándolas y dejándolas caer por la popa para que la revoltura que produce la hélice actuara como una lavadora. Soltaban un cordel de nylon con anzuelo por la banda procurando pescar alguna presa ingenua, en fin, se relajaban. Los que se entretenían con la ropa y la dejaban mucho tiempo el mar se las hacia trizas.
Estimulado por esa calma un ocurrente innovador, viendo el efecto de ski que estos colgados de ropa hacían sobre el mar se entretuvo en construir una especie de barquito o balsa de casi medio metro de largo, al cual le puso mástil, stays, obenques y una cantidad de alambres que lo atravesaban parecidos a antenas que aquello parecía de verdad una nave espacial.
La descolgó por la popa con un heavy line bien largo y aquello comenzó a ser remolcado por nuestro barco que en ese mar bueno, sin brisa y en lastre avanzaba a casi 15 nudos, así entreteniéndose en su ocio ya comenzaban a aflorar nuevas ideas para innovar aún más.
De pronto su diversión se desvaneció pues apareció de la nada un avión de reconocimiento, nada extraño para nosotros que ya los tratábamos como vecinos, solo nos preocupó lo sigiloso y rápido. El avión sólo se fijaba en la cosa aquella, no en nuestro barco, le daba vueltas y mas vueltas, bajaba lo máximo que podía, imagino que tomando todo tipo de fotos y videos y a regañadientes se alejó.
Poco tiempo después apareció una PHM , esta es una lancha mas rápidas que un auto, casi no se ven en el radar, volando prácticamente sobre el agua se acercó a una distancia prudencial, no agresiva y bajó su velocidad , cruzando la estela nuestra por la popa varias veces, procurando observar, identificar y fotografiar , aquel engendro.
El comandante enterado por la aparición de la lancha, se puso al frente de la situación y aguantando las ganas de reírse mandó a retirar aquel colgajo. Ni preguntó siquiera, quien fué el autor del artefacto, sólo comentó a la hora del almuerzo, se deben ahora estar volviendo locos descifrando la nueva arma secreta que nos dieron los rusos, mira que comen mierda, caray.

*cuerda fina

Escuchando la Radio.Gerente.

Vuelvo a las andadas con la Radio en Cuba. Repito hasta el cansancio que es para mi un medio que no ha perdido calidad y utilidad frente a Internet , Redes Sociales y Bloggers. Es informativo, educativo e interactivo. Una WEB2.0 sobre el éter, diría yo. Y no dije barato, para no caer mal.
Lástima que hay poca oferta de radio receptores en el país y en muchos hogares ya ni se escuche, sustituido por reproductores de diferentes tipos.
Y pienso además que los periodistas de la radio han despegado con energía en el tema de la crítica social, balanceada, constructiva, pero al duro y sin guante, como hace falta para crecer.
Hay programas y periodistas radiales que merecen mi atención y no recuerdo a todos, por eso no me atrevo a mencionar a alguno, pero es fácil de encontrarlos solo moviendo el dial a cualquier hora del día o de la noche.
Escuché el otro día una queja de Radio Progreso, no lo invitaron a la reunión sobre la serie nacional de pelota, me imagino como se sentirían esos compañeros , pues aún recuerdo con amargura la queja de mi hija chiquita recién mudada a un nuevo barrio y que no fue invitada a un cumpleaños. Lo guarda toda la vida.
Por eso me llamó la atención el otro día, un programa de radio divulgando la obra de trovadores jóvenes , poco conocidos por el contenido de las canciones o la crítica que ellas llevaban implícitas. Reprodujo dos canciones , en ellas vi reflejado como al calco mi pensamiento sobre los asuntos que trataban. Solo atendí muy bien la segunda, una llamada Gerente, pues la primera fue la que me dio el aviso .
Ese nuevo y capitalista nombre al viejo oficio de administrar. Me reía solo escuchando la maestría de la descripción , a tal punto que mi esposa , se preocupó por mi salud mental.
Y es que en nada se está pareciendo esa figura actual al Gerente General (utilizando modernos términos de la administración de empresas) de la primera empresa que procuró hacer la Revolución Cubana, la empresa de construir al Hombre Nuevo y dar a todos la justicia social y la igualdad. Me refiero al inolvidable Comandante Ernesto Ché Guevara cuya visión gerencial era. Usted verá como todos comemos arroz con pollo.

Los Hombres del Isla. SOS.

En nuestro barco existían una gran cantidad de historias que se transmitían de tripulación a tripulación, la primera de ellas versaba sobre el origen de su estabilidad dura.
Resulta que este barco fue hecho por encargo de un magnate , para utilizarlo como Yate, le mandó a hacer unos compartimientos secretos en la barriga del barco , vaya , cualquiera podría pensar que era para ocultar algo, por esta razón cuando fué lanzado al agua desde el astillero La Naval en SESTAO, España , en lugar de la tradicional botella de Champan y la fiesta , se formó el corre corre pues el barco al salir dio la vuelta de campana, la peor cosa que le puede pasar a un barco, lo que es literalmente virarse al revés, con la cabeza para abajo y los pies para arriba, para que lo entiendan bien los que no conocen los términos marineros.
Entonce el dueño , no lo quiso.
Lo reflotaron en el Astillero y le rellenaron con concreto, (con la falta que hace en estos tiempos) estos compartimientos secretos y así

Durante la navegación

Durante la navegación

resolvieron el asunto de la estabilidad, se pasaron un poquito y el metacentro o centro de gravedad quedó mas bajo de lo normal lo cual lo hizo más estable, mas seguro, pero horrible de soportar en el mar malo.
Con esa mala fama , lo vendieron barato y Cuba fue quien lo compró para realizar faenas de arrastre por la popa en la Flota Cubana de Pesca.
Debido a esta carga adicional se volvió algo pesado, solo alcanzaba 15 nudos a toda máquina y cuando arrastraba las redes menos, los peces que nadaban mas rápido que él, se escapaban y le sacaban la lengua a los desafortunados pescadores.
La Flota de Pesca salió rápidamente de él. Entonces lo adquirió una misión científica de la ONU , el fondo mundial para la alimentación FAO y lo equipó con los más modernos medios de Electro-Radio Navegación.
Estos científicos se dedicaron al estudio de los cardúmenes de peces, las zonas de pesca en los mares frente a Sudáfrica, Terranova, etc, lugares donde podía operar nuestra poderosa Flota Cubana de Pesca. Así fue que conocí la ecosonda más potente de que he tenido noticias en mi vida, una SIMRAD , que ni en sueños había estudiado en la escuela, ni que contar lo que hacia ese aparato.
Cuando terminaron los científicos, el barco quedó atracado en el muelle de la Pesca, sin uso. La Marina , que tenía una importante flota de buques escuela y de aseguramientos se hizo de él y lo envió a reparar y remodelar a España.
Lo llevó una tripulación mixta de marinos mercantes y de la Marina de Guerra los que se iban a quedar con el barco.
Entre ellos estaba mi comandante como segundo al mando, pues el Capitán era un viejo capitán mercante, que prestaba servicios en los buques escuelas y ya estaba un poco viejo para los trajines que se avecinaban.
En esa a travesía ocurrió el hecho. Yo no estaba ahí, lo contaron muchas veces los que lo vivieron.
Al regreso a Cuba desde puertos españoles al barco lo sorprendió una galerna. Así se le dice a un ciclón en el mar , fuera de nuestra zona del Caribe, en pleno Océano Atlántico, donde no hay lugar hacia donde virarse, imagínese lo terrible que son y las ganas que tienen de hacer daño.
El capitán le dió la amura al mar por la banda de estribor y a media máquina comenzó a capear el temporal, las olas barrían la cubierta y hasta el puente de mando , arrastrando todo a su paso, no se podía salir al exterior, ni siquiera se podía caminar por el interior pues el barco en su estabilidad dura, te arrojaba contra los mamparos, hubo incluso un marinero que arrancó una portilla al ser lanzado contra ella. Había que estar quieto en base.
Todo estaba asquerosamante revuelto, vómito, cartas de navegación, ropas, todo lo que se pudiera mover o caer y rodaba impunemente por el suelo, el barco chirriaba y temblaba violentamente como sufriendo un intenso dolor.
El capitán cuando se incomodaba o estaba tenso tenía la costumbre de llevarse una mano a la cabeza y la otra a la parte de las nalgas que pica, rascándose ambas simultáneamente.
Todos estaba silenciosos, rezando para sus adentros que pasara rápido aquella agonía, con ganas de salvarse,pero con pocas esperanzas.
Cuando de pronto el telegrafista , que era por cierto tartamudo, saliendo de la puerta de la estación de radio y casi a rastras aferrándose a los mamparos del puente se acercó al capitán y le dijo:
-Caaa- pitán,Caaa- pitán teeengo treees barcos en el radio, enviando un SOS.
¿Queee pooodeeemos haaaa cer?
Dicen que el hombre se llevó rápidamente las manos a sus partes acostumbradas y le dijo con voz airada..
…Eeeen nvia también tú un SOS , chico.
Afortunadamente todo pasó , el barco era fuerte y resistió, tampoco hubo noticias de naufragios en la zona.
Evidentemente que en ese momento todos los que pasaban el temporal requerían una ayuda, que nadie la podía dar pues en esos casos en el mar, todo depende de la pericia del capitán y de la resistencia del barco.
El nuestro resistió y bastante que sirvió después

Los Hombres del Isla. Huele a Peligro.

IsladelaJuventudDurante el cumplimiento de nuestra misión de exploración y patrullaje nunca faltaron los momentos de tensión y peligro. Eran la solución del aburriento. Pero algunas veces estos se pasaban de la raya y este es un caso que voy a rememorar. Navegábamos tranquilamente cerca del paralelo 24, hacia varios días que no habíamos avistado ni una gaviota, ni un delfín siquiera; todo estaba en calma. A las 05.45 horas el Oficial de cubierta, identificó en el radar un objetivo pequeño que se movía a gran velocidad por detrás de nuestra estela, haciéndonos seguimiento. Ese rumbo obviamente es preocupante mucho más a esa hora y en ese lugar.

Mi camarote quedaba en el mismo puente de mando, su puerta salía a la estación de radio y de ahí al puente. En un nivel mas bajo estaba la cubierta de oficiales con el camarote del comandante, el jefe de máquinas, el primer oficial y el comedor de Oficiales. El resto de los oficiales y marineros ocupaban camarotes por debajo de la cubierta principal, en la barriga del barco.

Esta razón y que siempre a esa hora estaba despierto motivó que fuera el primero en enterarme del suceso. Mi comentario fue avisarle al comandante inmediatamente, e ir calculando la velocidad del objetivo, obvio claro está, ya él sabía que lo tenía que hacer. Tómanos otra marcación y mientras bajaba a avisar ya estaba el cálculo, se movía a 18 nudos, nosotros a 13. Pronto nos alcanzaría.

El Comandante se levantaba a las 06.00 horas a partir de la cual comenzaba a controlar. Absolutamente todo. Informado de la situación, personalmente no quise utilizar el teléfono, solo dijo bajito: – Hay jodedera.-

En un barco durante la navegación casi la tercera parte de la tripulación está de guardia, el resto descansa, dos guardias de 4 horas en 24 horas hacen una jornada de 8; conquista de los obreros en sus luchas. Algunas excepciones que trabajan solo de día: cocineros, contramaestre, marineros de cubierta, … Yo no hacía guardia, siempre estaba de guardia; a cualquier hora que se enredara el telegrafista o un radar comenzara a dar problemas, me despertaban.

Llegó el comandante y estuvo unos cinco minutos pegado al radar, luego dijo, – Parece una PHM,* pronto lo vamos a saber. Despierten a la gente. – Tres timbrazos largos, llamada al cuarto de máquinas. – Todos alertas. Full avante. 3800 RPM. –
Los oficiales fueron llegando al puente, los marineros se quedaron en sus camarotes esperando órdenes. Había audio interior y muchas cosas más. Vuelto a chequear rumbo y velocidad, el objetivo se mantenía en las mismas. – Ahorita lo avistamos.-

Nuestro barco no llevaba armamento naval, solo el armamento personal, fusiles AKM, algunas ametralladoras ligeras RPK y las pistolas Makarov de reglamento. Todos estaban guardados en un armero en un cuarto que en los mercantes le dicen “El Sello” donde guardan los cigarros y el ron. Escasamente lo veíamos para limpiarlos o en ejercicios de defensa circular. Sí teníamos un par de binoculares “Nikon”, japoneses; de casi medio metro de largo, montados en trípodes, a ambos lados del puente. A un par de millas “se le veían hasta los dientes” a un objetivo.

Cuando estábamos en alta mar, también desplegábamos una pila de antenas súper raras que llamaban la atención a más de un avión de reconocimiento o helicóptero; a las cuales le tomaban muchas fotos o videos, a veces sentados peligrosamente en el borde con los pies afuera como en las películas. Parece que como souvenir. Ja ja.

A las 07.15 más o menos se avistó el objetivo por el binocular, fácil de reconocer. No era una PHM, era un guardacostas de los grandes.
-Vamos a ver que quiere – comentó el Comandante.
Ya a las 08.00 estaba a nuestro lado, por la banda de babor, bien cerquita; lo más cerca que permitían las leyes de la física que impulsan una nave en movimiento contra la otra produciendo una colisión si te acercas demasiado. Y comenzó a chillar el VHF**, canal 16. Llamada y auxilio.
-Motor Vessel “Isla de la Juventud” this is a ship of the US Navy. Stop de engine to be inspected.*** Over.****
-¿Respondo? – Pregunto.
-Silencio y tranquilos. No le hagan caso. No sabemos inglés-.

El comandante no sabía nada de ingles. Estudió en la URSS, la mayoría de los oficiales tampoco, daban Ruso en la Academia. Yo si, un poquito, era oficial de la mercante en servicio social y lo había estudiado. Muchísimo más que yo sabía un negro medio tiempo, con el grado militar de Mayor, bien “jodedor”. No era marino, no se vistió nunca con uniforme de la marina, provenía del ejército y se vestía de verde; estuvo siempre con nosotros. “Pichón de jamaiquino”, hablaba y entendía el inglés mas enredado que se pudiera hablar sobre la faz de la tierra. Traducía bajito al comandante. El resto de los oficiales se habían agrupado en la banda de babor, fuera del puente, recostados sobre la borda, solo se les veía de la cintura hacia arriba, observaban el panorama, esperando el desenlace de la cosa y también estaban locos por saber lo que decían por el radio.

Sobre la cubierta del guardacostas había varios hombres, incluso una mujer, eran grandes y corpulentos, vestían una especie de overol bien oscuro, casi negro y no tenían charreteras, no sabíamos los grados.

Nosotros siempre vestíamos de uniforme completo, con charreteras. El uniforme de navegación eran short bermudas, zapatillas de navegación y camisa azul; el de faena en lugar de bermudas, pantalón también azul. A veces por la tarde nos vestíamos de diario para ir a comer. Pantalón azul Prusia, camisa amarilla. Siempre con charreteras y grados puestos. En el barco había que afeitarse, estar pelado y mantener el porte y aspecto, aunque el mar estuviera malo.

Pasado un tiempo de acompañamiento, viendo que nosotros seguíamos el rumbo impasiblemente, sacaron un megáfono; esto es una bocina amplificadora electrónica, y comenzaron a repetir el mismo monótono mensaje:
-Motor Vessel “Isla de la Juventud” this is a ship of the US Navy. Stop de engine to be inspected. Sin el Over-. Obvio es decir que la única orden directa que tienen todas las unidades navales cubanas es no permitir el abordaje, bajo ninguna circunstancia.

A la tercera o cuarta vez se cansaron parece, pues nosotros éramos estatuas impasibles. El hombre batió el megáfono sobre la cubierta y se paró en la banda de estribor de su barco frente a nosotros comenzando a levantar y bajar ambos brazos, como cuando uno se para en medio de la carretera a detener un auto para una urgencia. –“Sordos serán”-, creo que pensó, -“pero no pueden ser ciegos también”. Hablaron entre ellos, se paró de nuevo en la banda y se pasó el dedo índice por debajo del cuello, dos veces. Saben ya que eso quiere decir.

Bajaron dos, al minuto regresaron con una ametralladora pesada, que comenzaron a montar en un trípode sobre la popa de su barco, despacio, como metiendo miedo. Tomó de nuevo el megáfono y dijo una sarta de cosas ininteligibles. Todos miramos al negro traductor, que dijo rápido, fuerte y claro -No me miren a mi “coño” que soy el único negro aquí y el primer tiro me lo van a meter en medio de la frente-. El bonche y la riza, quedó pospuesto para la hora del almuerzo si la había.

El comandante se paró frente al timbre y comenzaron diez timbrazos largos, que solo se escuchaban en el interior del barco: “Alarma de Combate”. Nos desaparecimos todos de la cubierta como por arte de magia. Abajo ya el contramaestre tenia abierto el sello, listas las armas y las municiones. Bajamos por la escala a ocupar las posiciones mil veces ensayadas.

Nuestra defensa circular era dentro del barco, detrás de la plancha de acero de 1.5 cm, al lado de las escotillas. Estas normalmente permanecían cerradas, porque había climatización; una mariposa las abría fácilmente. Esa operación no tomó cinco minutos. Una tensa espera comenzó.

A mi me tocaba dentro de la cocina, en la cubierta principal. Puse mi cargador, abrí la escotilla, observé la “línea de fuego” y pensé –“le tiro a las antenas, les corto la comunicación así no llaman a los aviones”-. Sabíamos requetebién que de nosotros no podía partir el primer disparo, sabíamos además que tampoco podíamos enseñar las armas, pero parece que alguien se descuidó o algo vieron ellos. Como en una película de carreras de autos, el guardacostas comenzó a perder velocidad, retrasándose, se fue quedando rezagado, rezagado, …, y luego viró en redondo. Lo seguimos un tiempo con los binoculares, luego con el radar, pero se desapareció del mapa.

En toda la misión y en las otras siguientes, nunca más nos volvió a molestar. Casi un año después en Santiago de Cuba, en la actividad de despedida que nos hicieron al Primer Oficial de Cubierta y a mi por el cumplimento del Servicio Social y el éxito de la misión que fuimos a cumplir allí, a Santiago; luego del ascenso al grado inmediato superior con un año de antelación por estímulo; “algunas cervezas de por medio”, salió a relucir el tema en la conversación. Le pregunté al comandante -¿Y usted comandante, que pensaba hacer?-
– Le iba a tirar el barco arriba, ellos eran mas chiquitos, pero tenían armamento pesado, nos hubiéramos “descojonado” los dos allí, pero no iba a parar.-
Por eso es, que me perdonen las mujeres, que yo se lo digo así mismo a mi mujer y a mi hija: -Mi Comandante y mi tripulación eran “una bola de cojones”.-

*PHM (Patrol Hidrofol Misil). Lancha patrullera portadora de mísiles. Extraordinariamente operativas, existían seis en esa época. Portaban mísiles que podían tener carga nuclear. Motores “Diesel” para la navegación normal y de gasolina para las turbinas. Alcanzaban una velocidad de 110 nudos, o sea, 110 millas por hora, “sobre patines”.

**VHF (Very High Frequency) Radioteléfono utilizado en los barcos mercantes y de pesca para comunicaciones a corta distancia en la gama de Muy Alta Frecuencia. Según el reglamento internacional de radiocomunicaciones marítimas, el canal 16 corresponde a la llamada y el auxilio y siempre está a la escucha.

*** – Motonave “Isla de la Juventud” este es un buque de la Marina de Guerra de los Estados Unidos. Detenga sus máquinas para ser inspeccionado.-

****-Cambio-. En radio telefonía quiere decir “ahora te toca hablar a ti”.

Los Hombres del Isla. El Flaco.

Llegó asignado a nuestro barco directo de la previa para suplir a un ayudante de cocina que había cumplido su servicio. No traía mucho equipaje y se veía por encima del uniforme que era un guajirito bien guajiro. Demostración de que en ese tiempo aun no se había descubierto la piña. Era alto y flaco como una vara de tumbar telaraña.
En la cubierta del barco había un banco de pesas, en el poco tiempo libre, por la tarde, después de la faena los marineros hacían ejercicio. La buena alimentación y otras razones obraban rápidas transformaciones en sus cuerpos que en los que llevaban más de seis meses a bordo ya era robusto y vigoroso.
Por eso el flaco desentonó en aquella tropa, verdad que estaba que daba grima.
Asumió su tarea con responsabilidad y aparte de una u otra broma ligera que resistió con estoicismo, se adaptaba rápidamente al colectivo. Comía como dos hombres juntos.
A los novatos siempre se le hacen maldades al inicio, es tradición en el mar, al flaco le tocó rápido la suya.
A los pocos días de estar abordo salimos a cumplir una misión. Era el mes de octubre y en esa fecha el mar siempre está en candela. Nuestro barco por un problema de diseño tenía una estabilidad dura. Esto significa que su metacentro, o sea el centro de gravedad estaba mas bajo de lo normal, como una matriosca rusa si la mueves a un lado, regresa a la posición original en mayor o menor tiempo, en nuestro caso regresaba rápido por lo que los bandazos y los pantocasos eran violentos, de mas está decir el mareo que esto provocaba.
En esos días de mar malo, casi nadie comía comida, jugos y galletas eran el sostén, aunque había que cocinar a como fuera, porque el comandante siempre se sentaba a la mesa aunque fuera a probar la sopa.
El terror de la gente de la cocina era ir a la Gambuza que es el almacén de la comida y se encontraba debajo del castillo de proa, el lugar que mas se mueve en un barco. El que entraba ahí mientras se estaba navegando con mar fuerza tres o cuatro no resistía tres minutos, cada vez que la proa subía y bajaba violentamente te entraba un frío en el estómago peor que en una montaña rusa. A esto súmele el olor de la comida.
Creadas las condiciones para la broma, informados casi todos los participantes, el cocinero llamó al flaco y le entregó la lista de lo que debía buscar para la comida, se la hizo larga ex profeso.
Partió el flaco a cumplir su tarea y nos quedamos esperando para verlo regresar enseguida, pálido , vomitando y con las manos vacías. Estaban preparadas todo tipo de carcajadas.
Pasaron unos cuantos minutos y nada. El cargo de conciencia comenzó a invadirnos, se habrá desmayado el flaco, apretamos caballero, este hombre nunca ha navegado ni en la lanchita de Regla.
Decidimos ir a rescatarlo, el mar estaba malo e ir a la gambuza era como quedarse tres semanas sin pase, pero allí estaba el flaco y no sabíamos en que condiciones. Partimos cuatro, los mas aprehensivos, entre ellos el jefe de Intendencia, que era además el Tercer Oficial de Cubierta.
Llegamos dando traspiés por el estrecho pasillo que conduce a tan vapuleante lugar, la puerta de la nevera estaba entreabierta, a duras penas penetramos, preparados para encontrarnos al flaco en malas condiciones y lo encontramos.
Sentado sobre unas cajas de latas de sardina, con todos los encargos que le hicieron ya preparados en un saco, el flaco saboreaba tranquilamente un pedazo de queso amarillo que había cortado con una pequeña cuchilla que traía.
-Lo estaba probando teniente, balbuceó sorprendido.
-Dale flaco que el cocinero te está esperando, fue lo único que escuché decir.
A partir de ahí se acabó el relajo con el flaco.
Cuando le hice los papeles al flaco para recibir el beneficio de la orden 18 y entrar a la preparatoria para la universidad, ya no había porqué decirle El Flaco: La faena,la comida,las pesas: el Servicio, habían hecho lo suyo.

Los Hombres del Isla.

IsladelaJuventudTengo en mi recuerdo a los hombres con quienes me tocó compartir el servicio militar a bordo del Buque de Exploración Radio Electrónica Isla de la Juventud. Eso fue por allá por el año 1983 y había egresado de la Academia Naval en el mes de Julio luego de cinco años de guardiamarina, (se dice fácil). Estudié para trabajar en la marina mercante nacional, pero un déficit de mandos me colocó por dos años como oficial en la Marina de Guerra, -voluntariamente-. Servicio Social.
En la última mitad de Agosto me incorporé a ese buen barco que una vez fue de pesca, arrastrero por popa y luego albergó a una misión científica de la FAO, había sido recién reparado en España y tenía todas las condiciones de vida y travesía.
Rápidamente hice nuevos amigos y me puse al tanto de cómo era la cosa allí.
No era muy complicada en verdad, mantenimiento y reparación de los equipos de electro radio navegación y de comunicaciones, clases y entrenamientos de diferentes tipos en los días en que no tocaba oficial de guardia. El oficial de Guardia, ya eso si era cosa seria, desde que te levantabas a las 0500 horas eras el máximo coordinador de la vida a bordo, desde los ejercicios matutinos hasta la hora de sueño, pasando por la calidad de las comidas y la faena.
Faena es una palabra que casi todo el mundo comprende, en el lenguaje de los marinos significa trabajo, que nunca escasea en un barco: piqueta y rasqueta para la plancha de metal, luego cepillo de acero y pintura, -y mira que un barco se oxida-. En la cubierta que es como el piso y en el exterior, que son como las paredes, colgados de un aparejo, que le dicen guindola.
Arranche -que es limpieza- y aduje de los cabos que es organizar las cuerdas, que en un barco son muchas. Los oficiales de máquinas y motoristas,- bueno eso no me tocaba a mí-, nunca, pero nunca podían andar limpios, eran un cuadro surrealista de tizne, grasa y no sé cuántas cosas más, sus overoles: A la hora del almuerzo o comida tenían que ser magos para estar presentables. Nunca los pobres pudieron obtener los primeros lugares en la inspección del Sábado.
La inspección del Sábado era profunda, la hacía el comandante y el Oficial de Guardia, camarote por camarote, área de responsabilidad por área de responsabilidad, persona por persona, de ahí el pase, lo mas anhelado en los Hombres del Isla, para algunos marineros, y dos tercios de los oficiales.
Para los que nos quedábamos era como el día de la cultura italiana, el almuerzo pizza napolitana,- grande y bien hecha- y espaguetis. Una tradición abordo. Yo siempre me quedaba, no tenia casa, familia, ni esposa en la Habana, mi vida estaba en Gibara, solo salía un rato por la noche. -A pescar-.
Así era la rutina, fondeado casi siempre en la Bahía de la Habana o atracado en un muelle de Casablanca.
Hasta el momento en que llegaban las misiones, que la mayoría de las veces eran el ¨serrucho¨, navegación en zigzag cubriendo y vigilando una zona naval determinada.
Estas misiones nunca escasearon, a veces duraban diez días, a veces más de veinte. Mar, sol y cielo, tierra por ningún lado. No eran en balde, obedecían a una situación militar concreta y duraban lo que hiciera falta.
Alejados a cuarenta o cincuenta millas de la costa nuestro barquito fresco se metía en el medio de las agrupaciones navales de la US Navy en sus maniobras o trayectos. En esa época de la guerra fría eran muy frecuentes.
Lo que ahora me llama más la atención y recuerdo con emoción era precisamente la actitud de los hombres con los cuales me tocó convivir, oficiales y marineros. Las provocaciones nunca faltaron, a veces eran serias y entrañaban un grave peligro. A veces daban gracia.
Siempre, afables, siempre tranquilos, jamás, digo jamás, percibí una sombra de temor en los ojos de nadie, esa actitud se pegaba, porque muy pocas veces pensé en el peligro.
Punto y aparte era el comandante, un hombre, ya algo mayor, que muchas veces tenia cara de pocos amigos, de una firmeza y un valor a toda prueba, nos lo demostró muchísimas veces, en momentos bien difíciles.
La vida me lanzó a diferentes lugares y tareas y nunca más he visto a mis compañeros con los que hice una profunda amistad y de los que conservo un entrañable recuerdo, quisiera haber podido saludar de nuevo al comandante, abrazar al contramaestre, al jefe de máquinas, a los oficiales de cubierta, a los maquinistas, a los timoneles, a los radiotelegrafistas, a los marineros- disciplinados o a los medio regados-, en fin a toda la tripulación, pero nunca en más de 30 años los he vuelto a ver.
Solo sé que ya no existe el barco, el tiempo en el mar es implacable con el acero, deben existir todavía la mayoría de los hombres, pues éramos muy jóvenes, quisiera por todos los medios, que aún existiera el comandante aunque ya debe estar viejito, para mí fué un ejemplo incomparable, mi primera referencia en la hora de la verdad.
Y no es gratuito que comparta estos recuerdos, le prometí a mi hija escribirlos un día y vi el cielo abierto cuando tuve un Blog. Sirva este escrito como ese homenaje que prometí.
Pues los jóvenes que hoy tenemos, tienen el derecho y el deber de conocer, compartir y continuar la gloria que se ha vivido. Eso es lo bueno de Cuba.
alexander sertev sept.84

Flores para Camilo

Octubre no es Abril, mes de las flores, más bien es el otoño, estación en la cual desde el cosmos los grandes bosques parecen encendidos por sus enrojecidas hojas.
Es para Cuba mes de conmemoraciones, la mayoría tristes. Una de ellas es la desaparición en las aguas del mar de Camilo Cienfuegos, un héroe legendario de nuestra historia.
Aquí en Gibara, cada 28 se rinde homenaje a ese querido cubano. Como en todo el país millares de personas, fundamentalmente niños y jóvenes van desde temprano al mar a depositar una flor al héroe.
Antes iban por todo el malecón y desde ahí arrojaban su carga de cariño y de respeto. Hoy esto ha cambiado un poco, hoy lo hacen desde el Monumento a Camilo, una estatua de bronce que el artista esculpió con amor y de la que la población que acopió pedazo a pedazo cada trocito del metal, también es autora.
Mayormente es tradicional que ese día este lluvioso cuestión que nunca ha mermado la participación, lluvia y mar embravecido que nos recuerda que el héroe, no se amilanaba ante nada.
Hoy 28 no, el día amaneció soleado y pude como hace muchos años estar allí, esta vez acompañando a mi hija una joven ya.
Ayer hurgamos en cuanto jardín, árbol, sembrado, porque aunque Octubre no sea al mes de las flores, siempre guarda una flor para Camilo, y hoy en el acto político que siempre se celebra bien temprano en la mañana, evocaba mis veces de arrojar esa flor, que más que nada representa todo cuanto los cubanos amamos y respetamos a nuestros héroes.
Estoy seguro que si el héroe jovial y valiente pudiera vislumbrar ese momento, su emoción infinita le hubiera hecho expresar. Esta es mi Cuba.

Lo que dió origen a Gibara

Desde la segunda mitad del siglo XVIII, los cabildos holguineros tomaron el acuerdo para recomendar la construcción de una batería en el puerto de Gibara, con el fin de resguardar a éste de los ataques de corsarios y piratas, muy frecuentes por esa época.
El 16 de enero de 1817 se coloca la primera piedra de la Batería que llevaría el nombre de “Fernando VII”, en honor al rey de España de esa época, y se concluyó el 2 de junio de 1818, con un costo inicial de 10 073 pesos y 4 reales. Esta fortaleza se construyó en el promontorio conocido como Punta de Yarey, de frente al mar, franqueando la boca de la Bahía de Gibara, lugar desde donde se podía hacer fuego a las embarcaciones aunque éstas se encontrasen a gran distancia, mar afuera, en una zona de la costa donde se hacía difícil el desembarco por ser muy abrupta y batir el mar con gran fuerza.
La Batería “Fernando VII” se hizo separada de la tierra por un foso y el acceso es a través de un puente levadizo de madera. La construcción se pronuncia hacia el mar protegida por un parapeto circular formada por dos muros de mampuesto de 0.50 metros cada uno, separados entre sí por un relleno de 0.80 metros de tierra y piedra.
Los muros de mampuesto de las naves que forman dicha construcción tienen 0.50 metros de espesor. Sus techos en colgadizos, con alfardas de madera, encima presenta un entablamento, terminando el mismo en tejas criollas. Sus puertas y ventanas son a la española, estas últimas están protegidas por rejas de hierro.
La guarnición de la batería estaba compuesta por un sargento primero, dos segundos, un tambor, cuatro cabos primeros, cuatro segundos y cuarenta y ocho soldados.
El armamento con que contaba era de tres cañones de hierro calibre 24.2, con proyectiles de a 8 y uno del calibre 4, los que miraban hacia el mar, además poseía un cañón calibre 12, que estaba dirigido hacia la tierra, y treita fusiles. Este armamento no se conserva en la actualidad.
En 1830 la batería tuvo que ser reparada en muchas partes, se labraron y colocaron 600 estacas, se colocó una puerta enrejada, además, se pusieron a un mismo nivel el terreno de la plaza de la fortaleza y el de todas las comunicaciones interiores. Se demolieron los pilares exteriores y se rellenaron los muros de la entrada del puente a ambos lados. De igual forma se enladrillaron todas las banquetas y escaleras de acceso a la explanada principal. Se abrieron tres semicírculos en ellas, donde se colocaron nuevos miradores, cerrándose los ángulos.
Posteriormente se asignaron nuevos presupuestos, todos en beneficios de la fortaleza, hasta que en 1863 aparecen documentos que se refieren a la demolición de la batería, planteándose que la misma no tenía capacidad para los jefes, oficiales, presos y detenidos que la habitaban. Sin embargo esta orden no llegó a cumplirse y en 1875 fue ampliada nuevamente.
En la primera mitad del siglo XX estuvo ocupada por la marina, por lo que sufrió modificaciones. Luego del triunfo de la Revolución, fue utilizada por el Instituto Nacional de Pesca, pasando posteriormente a manos del entonces Consejo Nacional de Cultura para su cuidado y conservación , declarándola en 1965 como monumento con clasificación de “A”.
En 1988, esta construcción militar se restauró, eliminándose las variaciones que en más de cien años se le hicieron y reponiéndole su aspecto original.
Un nuevo proceso restaurativo se le practicó en el inicio del siglo XXI, donde se le incorporó portal a las dos naves interiores producto de la investigación y hallazgo del proyecto original, encontrado en el Museo Militar de la Coruña, en España.

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