Los Hombres del Isla. Destacamento Naval Soviético.

Durante la navegación

Durante la navegación

La desgracia nuestra era que nos visitara un Destacamento Naval Soviético. Eso ocurría a menudo e incluso participaban en maniobras o ejercicios conjuntos. Primero nos quitaban el muelle Internacional cerquita de la Avenida del Puerto y nos mandaban a fondear en medio de la Bahía, segundo, al otro día más o menos la Marina de los EEUU ubicaban una unidad de superficie a 12 millas y media del Morro, sólo a media milla de las aguas territoriales cubanas, entonces , a nosotros nos ubicaban a su lado escasamente a media milla, al pairo, lo peor que puede pasar a un marinero: el barco se balancea de lo lindo y aunque el mar estuviera suave el mareo viene solo.
El primer día, ambos barcos nos vigilábamos como enemigos que éramos, cada uno cumpliendo su misión, los americanos ponían diferentes barcos, nunca guardacostas, pues ese era otro servicio, ponían barcos de Guerra.
Eso en el arte militar se llama evaluación de la situación operativa y para los americanos era, vigilar la correlación de fuerzas, pues los barcos rusos eran poderosos también. Para nosotros era observar, vigilar y decir –de las 12 millas no te pases, yo soy Cuba-. Realmente pocas veces lo hacían y más bien era para buscarnos las cosquillas y vernos partirle para arriba, entonces se movían un poquito y aquí no ha pasado nada.
Pero un buen observador, se daba cuenta de cosas.
La primera era que en los primeros dos o tres días, los barcos mantenían la distancia, a veces recelosos y expectantes, pronto nos dábamos cuenta que rotaban, a las 6 pm llegaba su relevo, casi siempre utilizaban tres barcos para la tarea, al cuarto día mas o menos ya sabíamos quiénes eran, generalmente era una PHM y dos fragatas.
Supongo que ellos también se darían cuenta de que nosotros no teníamos relevo y en ese momento se empezaban a burlar, al retirarse por la tarde nos pasaban cerca y algunos marines hacían gestos con el dedo índice hacia arriba, eso quería decir, Jódanse, ya nosotros nos vamos por hoy a dormir en la tierra y ustedes no tienen más barcos, se quedan enganchados.
Nosotros le devolvíamos el gesto, y así pasaban algunos días, -si el destacamento se demoraba mucho-, ya al final, ni eso, nos saludábamos como si fuéramos amigos. Cuando el destacamento se iba, o se movía , entonces nosotros entrabamos y ellos se iban, otros cumplirían esa tarea.
Mire Ud. que cosa, la fuerza de la costumbre hacia milagros, éramos compañeros en la misión, ellos en lo suyo, nosotros en lo nuestro. Menos mal que nunca tuvimos que tirarnos tiros. Y hace falta que nunca tengamos que hacerlo.

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