Los Hombres del Isla. Madera por la libre.

alexander sertev sept.84Nuestro comandante les prestaba extraordinaria atención a los objetivos pequeños que aparecían en el radar. Se quedaba un largo rato observándolos, siguiendo su evolución, adivinando a la luz de su experiencia, quienes eran y como se comportarían. Los grandes no, los grandes nos los dejaba a nosotros, eran demasiado evidentes y pronto se identificaban con los binoculares.
Estando un poco retrasado para ocupar una zona de exploración, nuestro barco se movía por un mar tranquilo a todo lo que daba su máquina -una BMW alemana que era una joya- cuando aparecieron aproximadamente a nueve millas al frente por estribor, tres pequeños punticos blancos en el radar. Yo pensé que era ruido, pues a veces pasa, y se lo comunique al comandante, este se inclinó sobre el radar y estuvo unos cinco minutos observándolos.- No creo que sea ruido, comentó,Si son barcos, están al pairo*. Luego volvió a inclinarse sobre el radar y levantaba la cabeza y me miraba: parecía un poco desconcertado
-De todas formas no se mueven casi, ahorita los vamos a ver-
Ordenó al timonel caer un grado a estribor para pasarle lo más cerca posible.
Así pasó un poco el tiempo entre las miradas al radar y las especulaciones sobre lo que podían ser esos objetivos, hasta que por fin se avistaron. Eran tres, a menos de media milla de separación uno del otro estaban flotando en la corriente del Golfo a la buena de dios, como se dice.
Parecían patanas**, chatas y largas, del mismo tamaño y de color amarillo claro, estimo que de 15 a 20 metros de largo cada uno.
Por norma y precaución nosotros nos cuidábamos mucho de acercarnos a cualquier avistamiento inexplicable, temiendo alguna emboscada u otra situación que pusiera en peligro nuestra misión, así es que comenzó a operar la cautela.
El primero que dió con lo que era fué el primer oficial de cubierta, novato de la academia como yo, pero con una práctica e inteligencia de un consagrado lobo de mar.- Bueno es decir que las prácticas en la academia eran, sobre un buque escuela en los dos primeros años y luego sobre un barco mercante, moviéndote con él donde quiera que fuera, a veces hasta tres meses por año.-
-Son bultos de alguna cosa, comandante dijo.-
-Vamos a acercarnos más para saber- Ordenó el comandante.
Otro ¨toquecito¨ al timón y ya estaba garantizado pasarle cerca de los bultos.
Y así los vimos todos, primero con los binoculares y luego a simple vista, tres enormes bultos de madera aserrada, en troncos de más de 15 metros de longitud, atadas con lingas***, parecían majestuosas balsas que a merced de la corriente del golfo navegaban impasibles.
-Algún carguero las lascó**** – Comentó el comandante, en mal tiempo hasta autos y tractores se van de la cubierta.
-Vamos a remolcar aunque sea una sola- surgió la propuesta de la masa
-Si fuéramos de vuelta, tal vez dijo el comandante, pero vamos de ida.-
-Y con lo mala que está mi casa allá en Lawton- dijo con tristeza.
Y en el mar fueron quedando rezagadas aquellas tres valiosas cargas, abandonadas a quien sabe cual destino.

*Pairo. Detenido en el mar a merced de la corriente y del viento.
** Patana. Embarcación aplanada y chata, dedicada a cargas, como agua, diesel, aunque pueden llevar contenedores en su cubierta.
Generalmente son remolcadas por otro barco.
lingas***.Cuerdas de acero u otro material resistente que atan una carga.
****Lascó. Soltó en lenguaje marinero.

2 comentarios

  1. Good write

    1. Gracias Spammer

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