Los Hombres del Isla. Arma Secreta.

Durante la navegación

Durante la navegación

Durante las travesías a veces el mar estaba tan tranquilo como un plato. Era maravilloso ver aquella inmensidad azul en la que jugueteaban los delfines y reverberaba el sol, los peces voladores saltaban y caían sobre la cubierta y los marineros los tomaban para curiosear su peculiar habilidad para planear.
En esos días se descansaba, los dos tercios de la tripulación que no hacían guardias o faenas, se paseaban por las cubiertas o conversaban sentados sobre la tapa de las bodegas o recostados sobre la borda.
También algunos los más inquietos, se ponían a inventar.
En días hermosos y tolerantes como esos, los marineros hacían travesuras, lavaban su ropa de faena utilizando un heavin line* atándolas y dejándolas caer por la popa para que la revoltura que produce la hélice actuara como una lavadora. Soltaban un cordel de nylon con anzuelo por la banda procurando pescar alguna presa ingenua, en fin, se relajaban. Los que se entretenían con la ropa y la dejaban mucho tiempo el mar se las hacia trizas.
Estimulado por esa calma un ocurrente innovador, viendo el efecto de ski que estos colgados de ropa hacían sobre el mar se entretuvo en construir una especie de barquito o balsa de casi medio metro de largo, al cual le puso mástil, stays, obenques y una cantidad de alambres que lo atravesaban parecidos a antenas que aquello parecía de verdad una nave espacial.
La descolgó por la popa con un heavy line bien largo y aquello comenzó a ser remolcado por nuestro barco que en ese mar bueno, sin brisa y en lastre avanzaba a casi 15 nudos, así entreteniéndose en su ocio ya comenzaban a aflorar nuevas ideas para innovar aún más.
De pronto su diversión se desvaneció pues apareció de la nada un avión de reconocimiento, nada extraño para nosotros que ya los tratábamos como vecinos, solo nos preocupó lo sigiloso y rápido. El avión sólo se fijaba en la cosa aquella, no en nuestro barco, le daba vueltas y mas vueltas, bajaba lo máximo que podía, imagino que tomando todo tipo de fotos y videos y a regañadientes se alejó.
Poco tiempo después apareció una PHM , esta es una lancha mas rápidas que un auto, casi no se ven en el radar, volando prácticamente sobre el agua se acercó a una distancia prudencial, no agresiva y bajó su velocidad , cruzando la estela nuestra por la popa varias veces, procurando observar, identificar y fotografiar , aquel engendro.
El comandante enterado por la aparición de la lancha, se puso al frente de la situación y aguantando las ganas de reírse mandó a retirar aquel colgajo. Ni preguntó siquiera, quien fué el autor del artefacto, sólo comentó a la hora del almuerzo, se deben ahora estar volviendo locos descifrando la nueva arma secreta que nos dieron los rusos, mira que comen mierda, caray.

*cuerda fina

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