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Oct 31

Los Hombres del Isla. Huele a Peligro.

IsladelaJuventudDurante el cumplimiento de nuestra misión de exploración y patrullaje nunca faltaron los momentos de tensión y peligro. Eran la solución del aburriento. Pero algunas veces estos se pasaban de la raya y este es un caso que voy a rememorar. Navegábamos tranquilamente cerca del paralelo 24, hacia varios días que no habíamos avistado ni una gaviota, ni un delfín siquiera; todo estaba en calma. A las 05.45 horas el Oficial de cubierta, identificó en el radar un objetivo pequeño que se movía a gran velocidad por detrás de nuestra estela, haciéndonos seguimiento. Ese rumbo obviamente es preocupante mucho más a esa hora y en ese lugar.

Mi camarote quedaba en el mismo puente de mando, su puerta salía a la estación de radio y de ahí al puente. En un nivel mas bajo estaba la cubierta de oficiales con el camarote del comandante, el jefe de máquinas, el primer oficial y el comedor de Oficiales. El resto de los oficiales y marineros ocupaban camarotes por debajo de la cubierta principal, en la barriga del barco.

Esta razón y que siempre a esa hora estaba despierto motivó que fuera el primero en enterarme del suceso. Mi comentario fue avisarle al comandante inmediatamente, e ir calculando la velocidad del objetivo, obvio claro está, ya él sabía que lo tenía que hacer. Tómanos otra marcación y mientras bajaba a avisar ya estaba el cálculo, se movía a 18 nudos, nosotros a 13. Pronto nos alcanzaría.

El Comandante se levantaba a las 06.00 horas a partir de la cual comenzaba a controlar. Absolutamente todo. Informado de la situación, personalmente no quise utilizar el teléfono, solo dijo bajito: – Hay jodedera.-

En un barco durante la navegación casi la tercera parte de la tripulación está de guardia, el resto descansa, dos guardias de 4 horas en 24 horas hacen una jornada de 8; conquista de los obreros en sus luchas. Algunas excepciones que trabajan solo de día: cocineros, contramaestre, marineros de cubierta, … Yo no hacía guardia, siempre estaba de guardia; a cualquier hora que se enredara el telegrafista o un radar comenzara a dar problemas, me despertaban.

Llegó el comandante y estuvo unos cinco minutos pegado al radar, luego dijo, – Parece una PHM,* pronto lo vamos a saber. Despierten a la gente. – Tres timbrazos largos, llamada al cuarto de máquinas. – Todos alertas. Full avante. 3800 RPM. –
Los oficiales fueron llegando al puente, los marineros se quedaron en sus camarotes esperando órdenes. Había audio interior y muchas cosas más. Vuelto a chequear rumbo y velocidad, el objetivo se mantenía en las mismas. – Ahorita lo avistamos.-

Nuestro barco no llevaba armamento naval, solo el armamento personal, fusiles AKM, algunas ametralladoras ligeras RPK y las pistolas Makarov de reglamento. Todos estaban guardados en un armero en un cuarto que en los mercantes le dicen “El Sello” donde guardan los cigarros y el ron. Escasamente lo veíamos para limpiarlos o en ejercicios de defensa circular. Sí teníamos un par de binoculares “Nikon”, japoneses; de casi medio metro de largo, montados en trípodes, a ambos lados del puente. A un par de millas “se le veían hasta los dientes” a un objetivo.

Cuando estábamos en alta mar, también desplegábamos una pila de antenas súper raras que llamaban la atención a más de un avión de reconocimiento o helicóptero; a las cuales le tomaban muchas fotos o videos, a veces sentados peligrosamente en el borde con los pies afuera como en las películas. Parece que como souvenir. Ja ja.

A las 07.15 más o menos se avistó el objetivo por el binocular, fácil de reconocer. No era una PHM, era un guardacostas de los grandes.
-Vamos a ver que quiere – comentó el Comandante.
Ya a las 08.00 estaba a nuestro lado, por la banda de babor, bien cerquita; lo más cerca que permitían las leyes de la física que impulsan una nave en movimiento contra la otra produciendo una colisión si te acercas demasiado. Y comenzó a chillar el VHF**, canal 16. Llamada y auxilio.
-Motor Vessel “Isla de la Juventud” this is a ship of the US Navy. Stop de engine to be inspected.*** Over.****
-¿Respondo? – Pregunto.
-Silencio y tranquilos. No le hagan caso. No sabemos inglés-.

El comandante no sabía nada de ingles. Estudió en la URSS, la mayoría de los oficiales tampoco, daban Ruso en la Academia. Yo si, un poquito, era oficial de la mercante en servicio social y lo había estudiado. Muchísimo más que yo sabía un negro medio tiempo, con el grado militar de Mayor, bien “jodedor”. No era marino, no se vistió nunca con uniforme de la marina, provenía del ejército y se vestía de verde; estuvo siempre con nosotros. “Pichón de jamaiquino”, hablaba y entendía el inglés mas enredado que se pudiera hablar sobre la faz de la tierra. Traducía bajito al comandante. El resto de los oficiales se habían agrupado en la banda de babor, fuera del puente, recostados sobre la borda, solo se les veía de la cintura hacia arriba, observaban el panorama, esperando el desenlace de la cosa y también estaban locos por saber lo que decían por el radio.

Sobre la cubierta del guardacostas había varios hombres, incluso una mujer, eran grandes y corpulentos, vestían una especie de overol bien oscuro, casi negro y no tenían charreteras, no sabíamos los grados.

Nosotros siempre vestíamos de uniforme completo, con charreteras. El uniforme de navegación eran short bermudas, zapatillas de navegación y camisa azul; el de faena en lugar de bermudas, pantalón también azul. A veces por la tarde nos vestíamos de diario para ir a comer. Pantalón azul Prusia, camisa amarilla. Siempre con charreteras y grados puestos. En el barco había que afeitarse, estar pelado y mantener el porte y aspecto, aunque el mar estuviera malo.

Pasado un tiempo de acompañamiento, viendo que nosotros seguíamos el rumbo impasiblemente, sacaron un megáfono; esto es una bocina amplificadora electrónica, y comenzaron a repetir el mismo monótono mensaje:
-Motor Vessel “Isla de la Juventud” this is a ship of the US Navy. Stop de engine to be inspected. Sin el Over-. Obvio es decir que la única orden directa que tienen todas las unidades navales cubanas es no permitir el abordaje, bajo ninguna circunstancia.

A la tercera o cuarta vez se cansaron parece, pues nosotros éramos estatuas impasibles. El hombre batió el megáfono sobre la cubierta y se paró en la banda de estribor de su barco frente a nosotros comenzando a levantar y bajar ambos brazos, como cuando uno se para en medio de la carretera a detener un auto para una urgencia. –“Sordos serán”-, creo que pensó, -“pero no pueden ser ciegos también”. Hablaron entre ellos, se paró de nuevo en la banda y se pasó el dedo índice por debajo del cuello, dos veces. Saben ya que eso quiere decir.

Bajaron dos, al minuto regresaron con una ametralladora pesada, que comenzaron a montar en un trípode sobre la popa de su barco, despacio, como metiendo miedo. Tomó de nuevo el megáfono y dijo una sarta de cosas ininteligibles. Todos miramos al negro traductor, que dijo rápido, fuerte y claro -No me miren a mi “coño” que soy el único negro aquí y el primer tiro me lo van a meter en medio de la frente-. El bonche y la riza, quedó pospuesto para la hora del almuerzo si la había.

El comandante se paró frente al timbre y comenzaron diez timbrazos largos, que solo se escuchaban en el interior del barco: “Alarma de Combate”. Nos desaparecimos todos de la cubierta como por arte de magia. Abajo ya el contramaestre tenia abierto el sello, listas las armas y las municiones. Bajamos por la escala a ocupar las posiciones mil veces ensayadas.

Nuestra defensa circular era dentro del barco, detrás de la plancha de acero de 1.5 cm, al lado de las escotillas. Estas normalmente permanecían cerradas, porque había climatización; una mariposa las abría fácilmente. Esa operación no tomó cinco minutos. Una tensa espera comenzó.

A mi me tocaba dentro de la cocina, en la cubierta principal. Puse mi cargador, abrí la escotilla, observé la “línea de fuego” y pensé –“le tiro a las antenas, les corto la comunicación así no llaman a los aviones”-. Sabíamos requetebién que de nosotros no podía partir el primer disparo, sabíamos además que tampoco podíamos enseñar las armas, pero parece que alguien se descuidó o algo vieron ellos. Como en una película de carreras de autos, el guardacostas comenzó a perder velocidad, retrasándose, se fue quedando rezagado, rezagado, …, y luego viró en redondo. Lo seguimos un tiempo con los binoculares, luego con el radar, pero se desapareció del mapa.

En toda la misión y en las otras siguientes, nunca más nos volvió a molestar. Casi un año después en Santiago de Cuba, en la actividad de despedida que nos hicieron al Primer Oficial de Cubierta y a mi por el cumplimento del Servicio Social y el éxito de la misión que fuimos a cumplir allí, a Santiago; luego del ascenso al grado inmediato superior con un año de antelación por estímulo; “algunas cervezas de por medio”, salió a relucir el tema en la conversación. Le pregunté al comandante -¿Y usted comandante, que pensaba hacer?-
– Le iba a tirar el barco arriba, ellos eran mas chiquitos, pero tenían armamento pesado, nos hubiéramos “descojonado” los dos allí, pero no iba a parar.-
Por eso es, que me perdonen las mujeres, que yo se lo digo así mismo a mi mujer y a mi hija: -Mi Comandante y mi tripulación eran “una bola de cojones”.-

*PHM (Patrol Hidrofol Misil). Lancha patrullera portadora de mísiles. Extraordinariamente operativas, existían seis en esa época. Portaban mísiles que podían tener carga nuclear. Motores “Diesel” para la navegación normal y de gasolina para las turbinas. Alcanzaban una velocidad de 110 nudos, o sea, 110 millas por hora, “sobre patines”.

**VHF (Very High Frequency) Radioteléfono utilizado en los barcos mercantes y de pesca para comunicaciones a corta distancia en la gama de Muy Alta Frecuencia. Según el reglamento internacional de radiocomunicaciones marítimas, el canal 16 corresponde a la llamada y el auxilio y siempre está a la escucha.

*** – Motonave “Isla de la Juventud” este es un buque de la Marina de Guerra de los Estados Unidos. Detenga sus máquinas para ser inspeccionado.-

****-Cambio-. En radio telefonía quiere decir “ahora te toca hablar a ti”.

4 comentarios

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  1. Nathalie

    Excelente, lo real hace lo maravilloso, uno no se detiene a revisar la “técnica” que de técnicas tenemos muchas y no por ello somos mejores, no dejes de escribir que se te da bien.

    1. Rafael

      Oh Natalí es el comentario mas lindo que he recibido, muchas gracias, así debe ser ud.

  2. Roger

    Oiga, tremendo narrador!; además de la excelente experiencia, excelente escrito, aunque te sugiero que revises algunos detalles de la técnica de la escritura. Estos electrónicos metidos a periodistas y escritores, no son fáciles, jeje.

    1. Rafael

      Muchas gracias por el elogio camarada, hago lo que puedo , siempre tratando de hacerlo mejor. Bueno se podría hacer un estudio sobre los electrónico en JC, somos inpredecibles, pero pa bien , jaja

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